La llegada de Laura Fernández Delgado a la Presidencia de Costa Rica, el 8 de mayo de 2026, marca un nuevo capítulo para la representación de las mujeres en los espacios de mayor liderazgo de América Latina. Como la segunda mujer en la historia del país en asumir la Presidencia, su incorporación a uno de los cargos de mayor responsabilidad pública pone nuevamente sobre la mesa la importancia de fortalecer la participación femenina en los ámbitos políticos, económicos, empresariales y sociales de la región.
Más allá de las diferencias ideológicas o políticas, la presencia de mujeres en posiciones de liderazgo contribuye a visibilizar nuevos referentes para las generaciones que buscan desarrollarse profesionalmente y ocupar espacios tradicionalmente dominados por hombres. Cada mujer que llega a una posición de decisión abre también la posibilidad de que más mujeres reconozcan que pueden formar parte de estos espacios y aportar sus capacidades, conocimientos y perspectivas.
En América Latina, el empoderamiento femenino ha avanzado de manera importante durante las últimas décadas. Las mujeres han incrementado su participación en la educación superior, en el mercado laboral, en el emprendimiento y en puestos de responsabilidad. Sin embargo, todavía existen brechas que limitan su acceso a posiciones de liderazgo y toma de decisiones. La representación femenina continúa siendo desigual en sectores estratégicos de la economía y, particularmente, en industrias como la construcción y la ingeniería.
El liderazgo femenino no se limita a alcanzar un cargo determinado. También implica generar condiciones para que las mujeres puedan desarrollar plenamente sus capacidades, acceder a oportunidades de formación, participar en proyectos de alto impacto y avanzar profesionalmente sin que los estereotipos de género se conviertan en una barrera. En este sentido, contar con referentes femeninos en diferentes ámbitos resulta fundamental para demostrar que el liderazgo puede ejercerse desde distintas experiencias y perspectivas.
El sector de la construcción representa uno de los espacios donde esta transformación adquiere especial relevancia. La industria de la construcción es fundamental para el desarrollo económico y social de América Latina, pero históricamente ha contado con una participación femenina menor a la masculina. Hoy, cada vez más mujeres forman parte de áreas como la ingeniería, arquitectura, dirección de proyectos, tecnología, sostenibilidad, administración y gestión empresarial, contribuyendo a modernizar y transformar la industria.
Desde la FIIC estos avances representan una invitación a continuar promoviendo el liderazgo, la formación y la participación de las mujeres en la industria de la construcción y en los espacios donde se toman decisiones que impactan el desarrollo de América Latina.


